Herramientas y utensilios de cocina

Cocinar la verdura al vapor es nuestra forma preferida. Mantiene y concentra mucho el sabor siempre y cuando no cocines en exceso los alimentos. El brócoli, las judías verdes y los espárragos son sre todo nuestros preferidos. Dejarlos al dente y acompañarlos con una salsa de tahini y limón nos parece un auténtico manjar.

Esta vaporera la usamos además para cocinar más alimentos como rollitos de verduras, algunas hamburguesas caseras o nuestros panes bao.

Elige el tamaño que adapta a tus cacerolas aunque te aconsejo que mejor grande, ya que podrás cocinar más ingredientes de una vez y si con una de las bandejas tienes suficiente puedes reservar la otra para otra preparación.

Nosotros demás usamos esta otra de acero inoxidable para cantidades pequeñas, ya que se adapta incluso a un cazo pequeño.


Podríamos decir que nuestra batidora es la joya de la corona de nuestra cocina. Lleva más de 7 años con nosotros y sigue como el primer día. Es cara, lo sabemos, pero ha sido la mejor inversión que hemos hecho. 

Te permite hacer batidos super cremosos y muy muy finos, helados, quesos veganos, trituramos frutos secos sin problema, aguanta todo lo que le eches. Su motor extra potente con 10 años de garantía nos enamoró cuando estábamos buscando batidora. 

¿Sabías que la compramos cuando erámos crudiveganos?. En este tipo de alimentación se usa todos los días varias veces, y ahora seguimos usándola a diario al menos dos veces para hacer smoothies ( para snacks y meriendas). Otro dato interesante es que la jarra está libre de materiales tóxicos, como el BPA.


Esta es nuestra segunda batidora, la mini. Es la que usamos cuando queremos batir poca cantidad, como para hacer una salsa, aliños, sólo un vaso de batido... pero sobre todo va ideal para cuando nos vamos de viaje. Ocupa menos que un secador y viene con nosotros cuando vamos de escapada. Así seguimos con nuestra alimentación saludable allá donde vamos.

La encontramos ideal para personas que viven solas. Los vasos de la batidora son de plástico libres de BPA (sin tóxicos).


Hay muchas formas de germinar semillas: en bolsas de lino o arpillera, en bandejas, en botes tapados con una gasa, germinadores en bandeja... Este método fue uno de los primeros que conocimos y utilizamos. Es super práctico y de lo más sencillo para iniciarse con los germinados. El bote se sostiene solo y no tienes que andar con inventos para que tu bote de germinados se mantenga a 45º. Es perfecto porque el agua sale mientras que el aire entra, así los brotes crecen sin moho. 

Hoy en día lo usa mi madre porque prepara poca cantidad de germinados. Está fabricado en vidrio y la tapa verde es de plástico libre de BPA (sin tóxicos).


Creo que ya sabrás que somos super fans de nuestra olla lenta. La mejor ventaja que le enontramos es que no tienes que estar pendiente de ella mientras cocina. La comida no se pega ni se quema, aunque no estés moviéndola, porque la temperatura no alcanza los 100ºC. Eso permite que los nutrientes se mantengan mejor, no se produzca evaporación apenas y, sobre todo, las legumbres quedan excelentes. Por ese motivo, las cocciones son bastante más largas. Nosotros aprovechamos para cocinar los garbanzos por la noche o dejamos la comida por la mañana haciéndose mientras estamos trabajando, salimos a hacer la compra o vamos al parque con los niños.

Por cierto, su complemento perfecto es un programador para el enchufe. El nuestro lo encontramos en un supermercado, baratísimo, menos de 5€. Así podemos programar para que comience a cocinar la olla a las 5 o 6am y tener el porridge listo al levantarnos.


Hace más de 7 años que compramos nuestro spirali y le seguimos sacando mucho partido. Hay varios formatos, algunos más económicos pero no tan versátiles como este. Para nosotros es la mejor opción. 

Con él hacemos espirales (tipo tornillo) y noodles de distinto grosor porque tiene 3 cuchillas de corte diferentes. Sobre todo lo usamos para hacer "zoodles" o noodles de calabacín para añadirlos a la ensalada o como alternativa más fresquita a la pasta de cereales. Aunque también puedes usarlo con zanahorias, patatas, pepino, boniatos (en nuestro último libro hacemos unos noodles de boniato buenísimos). Como tiene ventosas en las patas se fija muy bien a la superficie y es muy seguro ya que tus manos no llegan aestar en contacto con las cuchillas. 


Junto con la batidora, el extractor de zumos es el aparato al que más "caña" le damos a diario Fue el primero que compramos, antes habíamos tenido licuadoras, de las tradicionales que arañan la fruta y cuando comenzamos a hacer zumos verdes comprobamos que se desperdiciaba muchísimo, ya que las espinacas, la lechuga, o el apio era una pena usarlos porque no se aprovechaba casi nada. En cambio con el extractor lento la pulpa sale muy seca. Nosotros hacemos zumos de verduras y hojas verdes casi a diario y nos sienta genial. Por eso siempre lo tenemos a mano en la cocina.

Si te preocupa el desperdicio de la pulpa, en muchos casos nosotros la reutilizamos. Por ejemplo, la pulpa de la zanahoria la usamos para hacer bizcochos o galletas. Con la del apio, deshidratada y luego molida puedes hacer una sal de apio perfecta para aliñar ensaladas y otros platos. 

Por supuesto, está libre de BPA.


Reconocemos que un deshidratador no es un electrodoméstico para todo el mundo, es grande y no lo utilizas a diario.

Pero por otro lado, te da bastante juego en la cocina. Nosotros sobre todo lo usamos para deshidratar fruta, ya que la que suele venderse está llena de sulfitos, azúcar u otras sustancias para evitar que se oxide y se vuelva oscura. Cuando activamos semillas y frutos secos, solemos deshidratarlas para que vuelvan a estar crujientes y así las tenemos listas para tomar. Hacemos granola crudivegana, crackers, secamos y maduramos algunos quesos de frutos secos, deshidratamos semillas germinadas como el trigo sarraceno o las de girasol... y con la pulpa de los frutos secos que nos queda de hacer leches vegetales, al deshidratarla conseguimos harina de almendras, anacardos... así no tiramos nada y la usamos para añadirla y enriquecer bizcochos, panes... 


En casa somos muy aficionados a tomar infusiones, nos gustan (casi) todas. El hervidor nos resulta muy cómodo para calentar agua, sobre todo porque es muy rápido y sólo hay que apretar un botón.

No solamente lo usamos para hacer infusiones. Añadir el agua hirviendo a la olla cuando estás cocinando te hace reducir los tiempos de las preparaciones. 

Para nosotros, un hervidor es un básico en cualquier cocina.


Hace casi un año que compramos estos tuppers y son espectaculares. Podríamos decir que la comida aguanta casi el doble en la nevera. Nosotros solemos cocinar alguna legumbre y cereales para varios días y de esta manera te aseguras de que están en perfecto estado.

Para bebidas vegetales usamos esta jarra. Sobre todo con esto hemos notado mucha diferencia porque las leches caseras de frutos secos o semillas son algo que se pasa rápido. 

Pero lo que más usamos son los tuppers grandes. Lavamos las hojas verdes de la lechuga, acelgas, espinacas o kale, las secamos o centrifugamos y las conservamos dentro del tupper al vacío. Siempre tenemos el más grande con una o varias lechugas limpias y listas para usar. Así ahorras mucho tiempo lavando la verdura de una vez, sobre todo si son ecológicas y tienes que limpiarlas de tierra o bichitos mas a conciencia.

Nosotros usamos la bomba de vacío eléctrica, es más rápida y cómoda que la manual.

Los tuppers están hechos de Tritán, libres de tóxicos.


En casa solemos hacer las bebidas vegetales nosotros mismos. Generalmente de almendras, anacardos y semillas como las de girasol. Son muy sencillas de hacer, sólo hay que remojar los frutos secos o semillas y después de unas horas triturarlos y colarlos.

El proceso es super fácil y se hace relativamente rápido.

Pero sí que es verdad que con este utensilio se prepara más cómodamente y sobre todo es todo mucho más limpio ya que trituras y filtras todo en el mismo envase.

Se colocan los ingredientes dentro del vaso colador y con tu batidora de brazo tipo minipimer trituras todo junto. Con el flujo de líquido producido por la batidora, la "leche" pasa el colador y la pulpa queda en el interior. Al final con el mortero presionas la pulpa para dejarla bien seca y aprovechar al máximo. 


Desde hace tiempo estamos tratando de reducir el uso y consumo de plásticos. En algunos casos se hace más complicado pero en otros es más sencillo. 

Ya estamos acostumbrados a llevar nuestra propia bolsa cuando vamos a hacer la compra. Sin embargo, las bolsas que se usan en supermercados o en fruterías para coger y pesar la fruta y verdura se siguen despachando a discreción. 

Nosotros llevamos siempre, dentro de la bolsa de la compra, 8 o 10 bolsitas de este tipo para meter la fruta y verdura antes de pesarla. Son muy prácticas, no pesan nada, se pueden lavar si se manchan, son de algodón orgánico así que son perfectas para el uso con alimentos.

La gente se sigue sorprendiendo cuando te ven comprando con ellas así que esperamos que se extienda su uso y se conviertan en algo cotidiano.


Un buen procesador de alimentos creemos que es un aparato indispensable en una cocina. Viene a ser una picadora ya que su función no es la de triturar o batir, para eso está la batidora, sino que la usamos para trocear sin obtener un resultado de pure o papilla.

La usamos para triturar los garbanzos y hacer falafel, en este caso no queremos un pure homogéneo sino con trocitos y textura. Como es un electrodoméstico con una cuchilla grande en forma de S, es perfecto para picar verduras, mezclar y picar ingredientes para hacer albóndigas vegetales, hamburguesas y sobre todo para postres o dulces en los que quieres frutos secos.

Preparamos bases de tartas con frutos secos y dátiles, energy balls, picamos para hacer granola casera pero sobre todo usamos nuestro procesador para hacer cremas de frutos secos y semillas.

Nos encanta el tahini, la crema de cacahuete y de otros frutos secos así que hace tiempo decidimos hacerla nosotros mismos. Por eso te recomendamos que uses un procesador potente que sea capaz de triturar estos ingredientes.

Para hacer tahini hace falta paciencia para que quede bien fino pero la crema de cacahuete se prepara fácilmente y en muy poco tiempo puedes hacer hasta un kilo de crema de cacahuete completamente líquida gracias a la propia grasa del cacahuete.

El nuestro es antiguo y está descatalogado pero este en concreto es potente y grande, con muchos accesorios y cuesta casi la mitad que lo que nos costó el nuestro.


Si tienes cualquier duda o sugerencia puedes escribirnos un email a info@nutricionesencial.es